Cuentos para Portarse Bien en el Colegio.
En las aulas de educación preescolar y en el primer ciclo de primaria, nos encontramos con niños que presentan dificultades de conducta, falta de hábitos y de habilidades de interacción social. Algunas de estas dificultades son más habituales, por ejemplo: desobedecer, estar distraídos , golpear a los otros o decir palabrotas; en otros casos, los comportamientos son menos frecuentes: morder, usar pañales o presentar problemas de comunicación.
Cuentos para portarse bien en el colegio es una colección de 26 cuentos para niños de tres a ocho años –aunque en determinados algunos casos algunos pueden utilizarse también con niños mayores–. Están destinados principalmente a los maestros de niños/as de estas edades, con la finalidad de ayudar a mejorar los problemas de conductas en el grupo y fomentar comportamientos adecuados en el contexto escolar.
Cada cuento es independiente y está dedicado a una problemática concreta. Todas las narraciones tienen un animal protagonista que es un alumno en una escuela. La mayoría de ellos presentan dificultades de conducta, como La osa Rosa que no quiere trabajar, o El Conejo Bermejo que no atiende a las explicaciones. Otros personajes ofrecen comportamientos que sirven de modelo para los niños, como El pingüino Lino que tiene un truco para hacer amigos o El Gusanito Sito que trabaja muy bien en clase. Tres cuentos están destinados a situaciones más específicas: alumnos extranjeros y sus compañeros, la integración de alumnos discapacitados y el acoso escolar. Los cuentos pretenden enseñar a los niños una estrategia (que suele llamarse “truco”) para ir superando las dificultades.
Son breves. Los cuentos largos en estas edades tienen el peligro de no mantener la atención de los niños que más lo necesitan o de ser interrumpidos por necesidades tan vitales como ir al baño. Utilizan un lenguaje que no ha tenido la pretensión de ser literario, al contrario, lo más cercano y comprensible para esas edades. Tienen la intención de ser próximos a la realidad de los niños, por ellos, las situaciones, comportamientos e incluso el desenlace de los mismos intenta ser creíble y realista para servir de modelos a la vez. La brevedad de cada cuento se compensa con el uso inteligente que cada docente haga del planteamiento educativo que precede a cada relato, y con el desarrollo de las actividades específicas para educación preescolar o para educación primaria, según sea el caso.
Los docentes pueden utilizarlos en las situaciones que habitualmente dedican a los cuentos en el caso de Educación Preescolar, y en el área de Lengua o de Conocimiento del Medio en el caso de Educación Primaria. Asimismo, pueden introducirlos como actividades en los planes de acción tutorial.

