Conociendo Nuestras Emociones 6 Vols con CD Audio.
“Excelente colección que no debe faltar; dirigida a niños, padres y maestros”.
Los padres de niños no tan pequeños, saben que sus hijos han pasado por periodos emocionales que en ocasiones son muy intensos. Estos períodos pueden durar poco tiempo o prolongarse bastante, pero lo importante es que los niños sepan manejar sus emociones adecuadamente.
Las emociones son como el arcoiris de la vida: hay desde emociones básicas como el miedo hasta emociones complejas como la culpa.
Las emociones son parte de la experiencia de los individuos. Por ello, antes de poder hablar aprendemos a “sentir” la presencia de nuestras emociones. El manejo de nuestras emociones nos ayudan a comprender quiénes somos y hacia dónde vamos, formando nuestra identidad. Aprender de las emociones es parte del proceso de prevención en la salud de nuestros niños.
Esta colección selección sólo algunas de las emociones que niños y adultos experimentamos en la vida cotidiana. Recordamos las sabias enseñanzas de nuestros padres y maestros cuando nos hablaron de lo más importantes de una manera tan simple y clara que cambió nuestra manera de ver las cosas para siempre y sin casi percibirlo.
EL MIEDO: Es una emoción básica. Sabemos que una dosis pequeña de miedo ayuda a fortalecer el sentido de prevención en la personas, pero cuando su intensidad es excesiva, puede llevarnos a experimentar dificultades en el proceso de crecimiento. El miedo en pequeñas cantidades es estimulante, pero cuando es muy intenso nos paraliza. El miedo produce el desafío de aprender a afrontar las situaciones temidas.
LA VERGÜENZA: Podemos sentir vergüenza por algo que en un principio parecía divertido pero después que reaccionamos, ya no lo es. Por eso, después de que aprendemos a manejar nuestra vergüenza podemos hablar de lo sucedido sin que nos afecte. La vergüenza es vergonzosa y no quiere dejarse ver. Todos, aún los más desvergonzados, la tenemos y si la dejamos que aparezca con el tiempo se desvanece.
LA CULPA: Sentimos culpa frente a diferentes sucesos pasados en los que actuamos equivocadamente. Sin embargo, podemos aprender de la contradicción de nuestras emociones. La culpa nació hace mucho tiempo y hoy sabemos que puede hacernos mal. Domesticar nuestra culpa puede ayudarnos a encontrar el equilibrio entre lo que debemos y lo que deseamos.
LA RABIA: Es una emoción de cólera hacia otra persona o situación, que genera molestia y malestar; pero sólo si entendemos el por qué la sentimos, podemos superarla. La rabia es una emoción que ayuda a defendernos, sólo si nos quedamos mucho tiempo con ella puede hacernos mal y traernos problemas con las personas de nuestro alrededor.
LA TRISTEZA: Creíamos que siempre nos damos cuenta de nuestra tristeza, y ahora sabemos que no siempre es así. A veces sólo experimentamos en nuestro comportamiento. La tristeza nos trae a veces dolor de haber perdido lo que queremos. También es una emoción que junto con nuestra memoria nos permite recordar quiénes somos, qué amamos y a quiénes.
LA ALEGRÍA: Reaccionamos con alegría frente a situaciones que nos producen placer y felicidad. La alegría es muy divertida. Sin embargo, a veces puede producirnos excitación. Es la más equilibrada de todas las emociones porque para surgir necesita que sus hermanas, las otras emociones (miedo, tristeza, culpa, rabia y vergüenza) estén en armonía.

