Diccionario de Medicina.
Toda la terminología médica al servicio del usuario interesado en la comprensión clara de los conceptos médicos. Se complementa con gran cantidad de gráficos, dibujos y esquemas.
La terminología médica ha sido siempre una barrera difícil de traspasar para el usuario interesado en la comprensión clara de los conceptos médicos. Toda profesión tiene una jerga propia que la distingue y exclusiviza, y los sanitarios (médicos, enfermeras, odontólogos, fisioterapeutas, podólogos, farmacéuticos y muchos otros) utilizan un lenguaje profesional especialmente incomprensible para el profano en temas de salud.
En este vocabulario se juntan extraños términos estrictamente técnicos (resonancia magnética, saturación de oxígeno,…), con vocablos clínicos de raíz griega o latina, como la mayoría de los síntomas o signos de las enfermedades (tinnitus, disnea, neumatocele, coiloniquia,…), nombres de una amplísima farmacopea (cefalosporina, biguanida, opiáceo, …) y discutibles “préstamos” terminológicos de otras lenguas (screening, carrier, feed-back, …), no usados casi nunca fuera del ámbito sanitario. Estos términos no son “complicados” sino “especializados”, por lo que el paciente medio no tiene necesidad ni obligación alguna de conocerlos al tratar con los médicos.
Vista desde fuera, la terminología médica parece una maraña defensiva en la que el sanitario se sumerge cuando no puede o no desea dar respuestas claras a las inquietudes de un paciente. Esta errónea sensación ha sido una fuente de dificultades en la comunicación entre médicos y pacientes, saldadas la mayoría de las veces por la renuncia del paciente a una comprensión completa y clara de la enfermedad que padece. Huelga decir que sin una comprensión clara de lo que el médico nos dice es difícil establecer con él una relación de colaboración indispensable para mantener y recuperar nuestra salud.
Queda ya lejana la época en la que el paciente delegaba toda la responsabilidad de su salud y sus cuidados en un médico al que no se le pedían explicaciones, sino actuaciones. Según aumenta el nivel educativo y cultural de la población, los usuarios de cualquier sistema sanitario, público o privado, desean y agradecen su participación en la toma de decisiones que sobre su salud se acuerden. La negociación y consideraciones que para ello puede hacer falta en ocasiones exige siempre una fluida comunicación entre el médico y el paciente. En respuesta a ello, en la medicina moderna se ha desarrollado una fuerte corriente profesional que pretende la mejora de las capacidades de comunicación entre el médico y el paciente, como una vía al menos tan importante como la formación continuada técnica (cursos, congresos, …) para garantizar la excelencia clínica de un profesional. Para ello existe literatura específica y se celebran talleres prácticos donde los profesionales mejoran sus habilidades de comunicación con los pacientes.
Se intenta con ello evitar las consecuencias de una incomunicación que resulta siempre desagradable, cuando no peligrosa. En ocasiones, fruto de este mal entendimiento los pacientes siguen de forma incorrecta o incumplen las indicaciones de los tratamientos aconsejados, exponiéndose a peligros por falta de tratamiento, o por errores en el mismo. Por otra parte, cada vez son más frecuentes los litigios y demandas de pacientes a sanitarios por información insuficiente o no comprensible en los casos donde ésta resulta fundamental, como es el caso de otorgar consentimiento para una intervención quirúrgica de riesgo. En otros casos las explicaciones sanitarias incorrectas, incompletas o confusas generan una alarma social injustificada ante situaciones sanitarias delicadas, como ha ocurrido con casos de intoxicaciones alimentarias por ciertos productos que hace caer la demanda de otros alimentos sin relación alguna con el tóxico, o con las falsas “epidemias” de meningitis que repetidamente se suceden en los países desarrollados. En el caso más común, la incomunicación puede producir una angustia personal innecesaria en los pacientes que, tras hablar con su médico, no entienden su problema de salud, el alcance que éste pueda tener y las implicaciones que para su vida normal pueda conllevar.
El objetivo editorial básico de esta obra es la de ofrecer una guía rápida de consulta sobre los términos y conceptos sanitarios más comunes que pueden surgir en el transcurso de una consulta médica. La clasificación de voces en orden alfabético facilita una consulta rápida, aumentando el carácter práctico de este volumen. Confiamos que este diccionario constituya una ayuda que permita a sus lectores estar en mejor disposición para afrontar cualquier problema de salud.

