El Gran Libro de las Puertas.
Clásico. Moderno. Rústico.
Una extraordinaria obra llena de ideas en decoración de puertas. Como elemento constituyente de la estructura de la casa, la puerta cumple variadas e importantes funciones. Es, un principio, el nexo entre el exterior y el interior y, además el componente que permite cerrar y conectar los vanos de un muro o de un tabique de paso.
Se trata de un hueco que se extiende desde el nivel del suelo hasta una altura que permita un paso cómodo, siendo la altura estandarizada entre 2 y 2,1 metros.
Las puertas han de cumplir unas normas mínimas. Aquí les mostramos aquellas que se utilizan para las puertas más habituales como son las de interiores de una vivienda.
Referente a los cantos: los dos montantes deben tener un ancho mínimo de 28 mm para recibir las bisagras, la cerradura, los herrajes, etc. Las traviesas superiores serán de un mínimo de 10 mm y la inferior de 30 mm, con el fin de que no varíe el aspecto y la resistencia de la puerta al realizar un posible ajuste de dimensiones que pudiera disminuir la altura en 20 mm.
Refuerzos para cerradura embutida y herrajes: si durante la fabricación de la puerta prevé el lugar en el que ha de ir la cerradura, únicamente será preciso reforzar ésta. Si no es así, durante la fabricación deberán colocarse dos refuerzos iguales y simétricos con relación al eje vertical de la puerta, los cuales permitirán la utilización de la misma en ambos sentidos. La situación de aquellos será tal que permita colocar el manillón a una altura comprendida entre 1 y 1,10 m.
La longitud mínima de los refuerzos será de 30 cm, y la anchura de 7 cm. Las caras se deben entregar correctamente lijadas, y los cantos recortarse de modo que sean paralelos, lisos y perpendiculares a los bordes superiores e inferiores de la puerta.
Las dos grandes clasificaciones de las puertas, llamadas planas, son puertas de chapas finas y puertas para pintar y recubrir. Las dimensiones de las puertas planas son: longitud, 2.110 mm, 2.030 mm ó 1.910 mm; ancho, 825 mm, 725 mm ó 625 mm; y grosor 33 mm, aunque se admite una tolerancia de más / menos 1 mm.
Las puertas que tengan una de sus caras expuestas a la intemperie deben reunir ciertas características que las hagan resistentes a los agentes climáticos; que aseguren solidez y durabilidad y que eviten, en lo posible, un mantenimiento costoso. En este caso, también es especialmente importante que brinden un correcto aislamiento térmico. Generalmente cuentan con herraduras y quincallería que permiten maniobrarlas fácilmente y cerrar el espacio con distinto grado de seguridad según el caso.
Es importante destacar que, además de su funcionalidad, la puerta es un elemento presente en prácticamente todos los ámbitos y eso le confiere un carácter decorativo. Es por esa razón que muchas veces se opta por determinado tipo de puerta de acuerdo al aspecto del ambiente donde estará ubicada, pero, usualmente, todas las puertas interiores presentan características similares en color y forma para uniformizar la decoración interior. De acuerdo al modelo elegido, las aberturas pueden verse integradas al muro o, por el contrario, destacar como un elemento extra. Trascendiendo aspectos como una mayor o menor funcionalidad, cierto tipo de puerta puede darle más luz a un ambiente o hacer que éste se vea más o menos grande.

