Manual de Primeros Auxilios.
Incluye capítulo especial sobre grandes catástrofes y terremotos.
No cabe duda de que la medicina del siglo XX ha experimentado espectaculares progresos, siendo los más llamativos los que hacen referencia al uso de la alta tecnología para el tratamiento de enfermedades complejas: trasplantes de órganos, cuidados intensivos para los recién nacidos prematuros, cirugía fetal antes de nacer, etc.
Poco se habla sin embargo de dos importantes avances que la medicina ha experimentado en las últimas décadas. En primer lugar, la ciencia médica ha conseguido ser popular. Nunca como hasta ahora se habla conseguido que la divulgación científica pusiera al alcance de tanta gente tantos conocimientos sobre los complejos misterios de la ciencia médica: la medicina y sus fundamentos son cada vez más conocidos, más accesibles, mejor explicados y más inteligibles para el gran público. En segundo lugar, la ciencia médica ha dado pasos de gigante en todo lo que representa prevención de la enfermedad. Es un gran progreso el que cada vez se piense más en prevenir: la medicina preventiva tiene, afortunadamente, una importancia creciente.
En consonancia con estos avances, esta obra se inicia con una explicación básica de los secretos del funcionamiento del cuerpo humano y la descripción de sus principales funciones vitales, algo que será luego de gran utilidad para entender mejor los conceptos vertidos en los siguientes temas de esta obra.
Tras describir con cierta amplitud cuáles son los hábitos de vida que ayudan a mantener la salud del cuerpo y de la mente, se comentan a continuación las medidas preventivas más útiles a lo largo de la vida, desde el embarazo y la primera infancia hasta la tercera edad.
Con toda esta información se pretende conseguir el objetivo de la medicina preventiva: mantener la salud, evitar la enfermedad y alcanzar el mayor número de años gozando de una vida plena, llena de energía vital y alegría de vivir.
La prevención de la enfermedad no es siempre posible y, en un momento u otro, todas las personas tienen la necesidad de acudir a un especialista que ponga remedio a sus dolencias. Las enfermedades más comunes son las más habituales y aunque afortunadamente la mayoría de estas dolencias comunes no son graves, ello no quita que sean molestas y requieran un tratamiento adecuado. Entre otras cosas porque siempre hay dolencias que, siendo benignas, pueden convertirse en peligrosas si no se les pone pronto remedio.
En muchos países la prioridad sanitaria está en la salud materno-infantil, que representa el 60% de la actividad sanitaria. Por ello se ha puesto énfasis en los temas pediátricos. Los síntomas de enfermedad son particularmente cambiantes y engañosos durante la infancia, en especial en los primeros meses de la vida, cuando el paciente no puede hablar y explicar sus síntomas. La experiencia del médico es entonces la que le permite discernir cuándo una enfermedad es grave o leve. Por todo ello, se ha descrito en una serie de capítulo los problemas de salud más frecuentes en la infancia. Los padres, y quienes tienen bajo su responsabilidad el cuidado de niños de corta edad, encontrarán en ellos unas orientaciones de gran utilidad.
A continuación, se describen los problemas médicos más comunes del adulto. Algunos capítulos tratan temas ya comentados (dolor de cabeza, dolor de abdomen, etc.), pero merecen ser comentados de nuevo porque su enfoque es claramente diferente cuando se trata de niños o adultos. Otros temas (enfermedades transmitidas por animales domésticos) pueden ser también aplicables tanto a niños como a adultos.
La salud de los ancianos comienza a ser una prioridad en los países desarrollados, donde cerca de una sexta parte de la población tiene más de 65 años. También se han dedicado unas páginas a la terapéutica naturista y a las medicinas alternativas.
La última parte de esta obra tiene una innegable connotación práctica. Los conceptos que se dan pretenden ayudar a resolver problemas sanitarios, cuando no hay un médico que los solucione de forma inmediata. Se trata de saber realizar correctamente unos primeros auxilios, que pueden salvar la vida de la víctima, y conocer también lo que hay que hacer mientras se espera la llegada del médico
Hay ejemplos paradigmáticos de actuaciones que, efectivamente, pueden salvar la vida. Son las técnicas de reanimación, que algunos prefieren llamar, muy gráficamente por cierto, técnicas de «resucitación».
Se describen aquí las maniobras básicas, sin hacer referencia alguna a los medicamentos, porque ellos pertenecen ya a las técnicas más avanzadas de resucitación, propias de un personal sanitario especializado.
La mayoría de los capítulos versan sobre urgencias médicas o quirúrgicas, que requieren una acción inmediata o casi inmediata. Una acción que no necesariamente tiene por qué ser compleja: cómo colocar a un accidentado en una posición de seguridad mientras se espera a la ayuda médica. Se han dedicado varias páginas a cómo atender un parto imprevisto, por ser algo que en el momento menos esperado cualquier persona puede verse obligada a realizar.
Desde los problemas más frecuentes (heridas, luxaciones) hasta las situaciones más graves (accidentes de tráfico, catástrofes colectivas o explosiones), pasando por las lesiones y accidentes deportivos, se dan soluciones prácticas a los problemas que pueden darse en cualquier hogar y en cualquier momento.






