Valores para la Convivencia.
Nos tocó vivir en una era en la que el verdadero sentido del amor se ha ido diluyendo. Por estos tiempos son pocas las personas que pueden hablar con propiedad del amor incondicional pues pocas lo conocen, no han aprendido esa forma de amar, no han vivido esa experiencia. El amor incondicional es como un regalo que se da en plena libertad, sin esperar ni exigir nada a cambio, sin reservas.
Cuando actuamos con amor, lo hacemos siempre de forma virtuosa pues la práctica de las virtudes se desprende de la experiencia del amor: amor a nosotros mismos, amor a nuestros semejantes, amor a nuestra escuela, a nuestra empresa, amor a lo que hacemos, al trabajo, al estudio.
De igual manera, si hemos crecido en un ambiente en el que el amor y la práctica de los valores forma parte de la cotidianidad, éstos acompañarán siempre nuestros pensamientos y nuestros actos.
Pero la velocidad del estilo de vida moderno no nos da tiempo para detenernos a mirar el bien o el daño que estamos causando a los demás con nuestras palabras o con nuestros actos. Los intereses muchas veces están por encima de los sentimientos. No se da nada sin esperar o exigir algo a cambio.
Es, por tanto, el momento de enseñar de nuevo los valores, de definir cada uno de ellos, de ilustrar cómo practicarlos. Para este fin, en este libro, nos hemos remontado a mitos y leyendas de antiguas culturas, así como a viejos cuentos tradicionales de diferentes países. Estos relatos fueron escritos en tiempos en los que la práctica de las virtudes formaba parte esencial de la vida de los individuos y de las comunidades.
Eduquemos en Valores: Honestidad. Trabajo. Autodisciplina. Compasión. Perseverancia. Respeto. Valor. Tolerancia. Justicia. Generosidad. Gratitud. Lealtad.






