Enfermería en Urgencias.
Tratamiento avanzado y hospitalario.
La enfermería, en su constante desarrollo no permanece ajena a la evolución de las técnicas de primeros auxilios sino que, en razón de su formación, puede ofrecer en este ámbito aquello de lo que el socorrista profano y muy especialmente el espontáneo carecen: criterio profesional. El criterio enfermero permite valorar la situación de un modo que no está al alcance del profano. El criterio que, por ejemplo, impone la necesidad de no movilizar a un accidentado hasta que reciba ayuda adecuada para hacerlo, contra la opinión de los testigos y curiosos (tarea nada fácil). Es ese criterio el que facilita la toma de una decisión razonable que protege la integridad del accidentado.
Enfermería y medicina se solapan en muchas circunstancias en la emergencia. Dado el carácter a menudo fulminante de la emergencia, la actuación debe ser inmediata y del máximo nivel profesional posible. Por ello, en situaciones en las que el personal de enfermería no cuenta con el respaldo médico actuará de conforme a su conciencia, ética y buena fe en el territorio que proporcione al paciente el máximo beneficio. Los límites de tal territorio son imprecisos en estos casos y queda. Lo que está claro que no debe hacerse, es no aplicar un tratamiento comprobado o absolutamente necesario para el caso, por el hecho de que no haya sido prescrito por el médico; a modo de ejemplo, el uso de fármacos clave en un shock anafiláctico severo o en una PCR.

