Sagrada Biblia. Edición Católica para la Familia Latinoamericana.
La Biblia recoge los diálogos de Dios con la humanidad. Es el gran libro, el libro por antonomasia, podríamos decir. Para nosotros los cristianos es Palabra de Dios.
No es extraño que sea el libro que más ediciones ha tenido a lo largo de la historia del hombre, que se haya traducido a todas las lenguas cultas y que se presente de diversas maneras -las más variadas- según la finalidad de cada edición.
Con gran acierto a mi juicio, se ha preparado una edición que me atrevería llamar monumental, cuidada en todos sus detalles, para que pueda ser la Biblia del hogar, la Biblia que debe utilizar toda la familia y que, al mismo tiempo, como una joya familiar.
Los estudiosos necesitan ediciones críticas; los cristianos comprometidos exigen la “edición de bolsillo”, para poder llevarla consigo y leerla con frecuencia; los adolescentes eligen ediciones muy ilustradas -hasta con comics, si es posible- porque están acostumbrados a la cultura visual; los sacerdotes, para los actos litúrgicos, prefieren ediciones manejables, pero dignas, para que los fieles comprendan, hasta por las apariencias externas, la importancia de los Libros Sagrados y la profundidad de esa Palabra de Dios que se proclama comunitariamente en el templo.
Esa “iglesia doméstica” que es la familia, según la frase del Concilio Vaticano II, precisaba también de una edición que contara, en parte, con la suntuosidad propia de las ediciones litúrgicas, que fuese un signo de cristianismo e incluso de distinción del propio hogar, y que por la claridad de su tipografía, por la elegancia de su diseño, por la dignidad de sus ilustraciones y la sobriedad de sus citas, pudiese servir para el comentario familiar y ser utilizada por todos, mayores y niños, con agrado y utilidad.
La traducción utilizada es la que podríamos llamar “tradicional”, vertida en frases correctas pero sencillas, hecha precisamente para que tanto los sabios como los ignorantes pudieran aprovecharse de la Palabra de Dios.
Las notas de pie de página son sumamente útiles para que incluso los menos técnicos puedan advertir la relevancia de algunos pasajes bíblicos.
Las ilustraciones que acompañan el texto son “clásicas”, complacen a los eruditos y cultivan el sentido artístico de los menos entendidos.
La cubierta es suntuosa para que destaque, como merece, en la biblioteca familiar y dé testimonio del buen gusto de los dueños ante quienes hojean la obra al entrar en el hogar.
Toda edición de la Biblia es un acontecimiento, porque ella proclama el gran acontecimiento de un Dios Creador y Redentor que ofrece a los hombres la salvación definitiva.
Esta edición que me complace presentar tiene, creo, una importancia especial porque puede servir para que se guarde con amor y hasta con orgullo el Libro Sagrado en todos los hogares cristianos, facilitando su uso a todos los miembros de la familia.
Dios quiera que alcance una gran difusión para que nuestros hogares, un poco desquiciados en los tiempos que corren, encuentren en la lectura frecuente de la Palabra de Dios la consistencia humana y cristiana que necesitan, y para que a través de ella descubran el horizonte de esperanza que abre ese diálogo de Dios con la humanidad que podemos conocer por medio de los Libros Sagrados.
–Cardenal Tarancón.










