Enciclopedia de Pedagogía Espasa Siglo XXI.
Una obra de consulta indispensable para comprender todo lo referente a la educación y el aprendizaje en cada una de sus facetas y niveles.
La Enciclopedia de Pedagogía Espasa ofrece al lector una idea amplia y estructurada de la pedagogía como ciencia y del proceso del aprendizaje. Incorpora, además, numerosos aspectos pertenecientes a otras disciplinas relacionadas como la psicología, la sociología, la lingüística, y a las materias impartidas en clase en los distintos niveles.
Elaborada por prestigiosos especialistas en la materia coordinados por la Universidad Camilo José Cela, la Enciclopedia es una obra de consulta definitiva sobre la pedagogía, cuyos contenidos se completan con numerosas fotografías, gráficos y dibujos que sirven de atractivo complemento a los textos. Está organizada en torno a los cuatro grandes núcleos de la educación: el que aprende (el alumno), el que enseña (el profesor), lo que se aprende y enseña (el currículo) y el contexto en el aprendizaje y enseñanza tienen lugar (el aula).
CD-ROM.
La obra incluye un CD-ROM de los contenidos que permite el acceso temático a la información y la localización rápida y ágil de los principales conceptos tratados en la obra. Incluye, además, toda la ilustración de la obra en papel.
¿Cómo usar ésta enciclopedia? La enciclopedia de Pedagogía desarrolla los 4 núcleos básicos que intervienen en el proceso educativo: el que aprende (el alumno), el que enseña (el profesor), lo que se aprende y enseña (el currículo) y el contexto en el aprendizaje y enseñanza tienen lugar (el aula).
Una obra cuyo eje principal es la persona: el aprendizaje, la cultura y la formación del ser humano.
La Enciclopedia que tengo el honor de presentar hace justicia al sentido más propio de la palabra enciclopedia, como conjunto de saberes que la humanidad ha ido conquistando en su larga, apasionante, aventura del conocimiento. No se trata, pues, de una mirada unidimensional, sesgada, sino poliédrica, global, totalizadora, en la que son cómplices interesados la Psicología, la Pedagogía, la Sociología, la Filosofía o la Antropología. Como dice Borges, «el arte puede seguir dos estéticas: la estética pasiva de los espejos y la estética activa de los prismas. Guiado por la primera, el arte se transforma en una copia de la objetividad del medio ambiente o de la historia psíquica del individuo. Guiado por la segunda, el arte se redime, hace del mundo un instrumento y forja, más allá de las cárceles espaciales y temporales, su visión personal». Esta Enciclopedia ha dejado de lado la visión pasiva de los espejos y ha optado por una visión más dinámica, la de los prismas, y, en un esfuerzo admirable de honestidad intelectual, nos presenta, en sorprendente policromía, las diferentes caras, permanentemente renovadas, de la educación.
Ahora bien, la educación, como decía Schwab, se puede reducir a cuatro grandes núcleos: el que aprende (el alumno), el que enseña (el profesor), lo que se aprende y enseña (el currículo) y el contexto en el que el aprendizaje y enseñanza tienen lugar (el aula). Estas son justamente las cuatro caras de la educación que nos ofrece la Enciclopedia. Quizá las mismas caras de siempre, pero iluminadas por una luz nueva que las hace diferentes. La novedad en lo humano no está en cambiar lo humano, sino en verlo bajo otra luz distinta. Y esa luz, no cabe duda, es el nuevo paradigma educativo centrado en el alumno y en su aprendizaje, que ha desplazado al viejo paradigma, centrado en el profesor y en la enseñanza. La educación sintoniza así con los nuevos cambios de la sociedad en la que vivimos, que, más que sociedad de la información, es ya una verdadera sociedad del aprendizaje. A dar fuerza a esa luz ha contribuido el nuevo paradigma psicológico que interpreta el aprendizaje no como mera adquisición de respuestas o conocimientos, sino como construcción de significados. Ambos paradigmas han favorecido la investigación sobre la inteligencia y el aprendizaje, señalando que no hay una, sino muchas maneras de aprender; y, como el aprendizaje no es más que el resultado del pensamiento, aprender no es ni más ni menos que pensar. Aprender y pensar vuelven a constituir así la entraña misma del proceso educativo.
Por eso, la Enciclopedia comienza dedicando el primer apartado al alumno que aprende. A lo largo de los capítulos van apareciendo los aspectos evolutivos, personales, emocionales y sociales del estudiante, relacionados, de alguna manera, con su proceso educativo. Tres son los aspectos más novedosos de este apartado. En primer lugar, el carácter prioritario del alumno en el proceso de la educación, frente al carácter puramente subsidiario de viejos paradigmas anteriores, centrados en la enseñanza y en el profesor. En segundo lugar, la consideración de los rasgos personales, emocionales y sociales del alumno, no como simples elementos condicionantes, sino constitutivos, dinámicos y determinantes del propio proceso. Por eso, la última parte del volumen está dedicada a describir lo que se ha dado en llamar, con diferentes expresiones, el new look, el nuevo «software educativo» o, con expresión todavía más plástica, la nueva «tecnología mental». Se trata de identificar y describir las estrategias, cognitivas y metacognitivas, de aprendizaje que los alumnos utilizan al aprender. Por último, como se ha señalado anteriormente, hay muchas maneras de llevar a cabo el aprendizaje, cada alumno lo hace de modo diferente y esa diferencia, lejos de ser un obstáculo, constituye precisamente la riqueza del aprendizaje humano que el profesor debe tener en cuenta si quiere que sus alumnos aprendan de manera creadora y significativa.
Los capítulos dedicados a los alumnos con necesidades educativas especiales, tanto deficientes como superdotados, muestran una realidad que hasta hace poco tiempo se aceptaba con resignación y que ahora se proclama de forma ilusionada: la adaptación de la enseñanza a los alumnos, frente a la adaptación de los alumnos a la enseñanza. En síntesis, tres líneas de fuerza se desprenden de esta primera cara de la educación en los comienzos del nuevo siglo XXI: el protagonismo del alumno y de su aprendizaje frente al del profesor y la enseñanza; las diferencias personales de los alumnos como eje vertebrador de cualquier sistema educativo y, por último, la participación activa de los alumnos en su propio proceso de aprendizaje, planificando sus tareas académicas, activando sus mecanismos estratégicos, y aplicando una y otra vez los conocimientos que hayan podido descubrir.
El segundo apartado refleja la nueva cara del profesor. A lo largo de su recorrido, el lector podrá encontrar temas tan interesantes como el rol del profesor, la interacción educativa, la metodología, la innovación, la tecnología, la salud del profesor o su formación inicial y permanente. Resulta obvio que, ante tiempos de cambio, la figura del profesor es esencial. Nada se puede hacer sin él. Al final, es el docente quien interpreta la dirección del verdadero cambio en el ámbito de la educación. El modelo de innovación educativa que ha supuesto el «Aula Inteligente», que se incluye como ilustración, pone de relieve que las grandes reformas educativas han perdido ya mucho de su carisma institucional, que son muchos los anclajes teóricos que tenemos a nuestra disposición, y que los verdaderos cambios educativos tienen que nacer desde dentro para que sean efectivos y arraiguen con el tiempo. De ahí la importancia de la formación inicial y permanente del profesorado como fuente de renovación y de cambio.
Un segundo aspecto que se tiene en cuenta en este apartado del profesor es el relativo a la revolución de las nuevas tecnologías. Mucho se ha escrito sobre ello y se seguirá escribiendo en el futuro. Es indudablemente uno de los grandes acontecimientos que, en gran medida, ha transformado casi todas las esferas de nuestra sociedad. La pregunta que se plantea siempre es: ¿va a transformar también la educación? Para algunos, la revolución tecnológica nada tiene que ver con la educación, es un simple instrumento. Para otros, puede suponer una revolución que cambiará drásticamente los fundamentos mismos del sistema educativo. Como se pone de relieve en el segundo apartado, las nuevas tecnologías son un instrumento, y el verdadero cambio es más educativo que tecnológico, por eso la influencia de las nuevas tecnologías dependerá del modelo educativo al que quieran servir. Si están al servicio de un paradigma educativo puramente reproductivo, las huellas de esta revolución desaparecerán sin pena ni gloria. Si se ponen al servicio de un modelo creativo, imaginativo, constructivo, las nuevas tecnologías pueden ser el instrumento ideal para desarrollar la inteligencia de los alumnos y no instalarse en la mera apoyatura tecnológica.
El tercer apartado está dedicado al currículo. Representa, sin duda, uno de los desafíos de cara al futuro de la educación. El número de los conocimientos –en línea de crecimiento exponencial–, así como el ámbito de aplicación –con la internacionalización de los currículos, producto inevitable de la globalización–, el descenso del rendimiento de los alumnos –prácticamente de dos años en la última década–, y, por último, la discusión sobre las nuevas metodologías docentes ponen de relieve el interés del diseño curricular, que es el centro de la temática general de este apartado. Y, dentro del diseño, merecen especial atención los apartados correspondientes a otros dos grandes debates de la actualidad: los objetivos de la educación y los sistemas de evaluación establecidos. Con relación a los objetivos, es evidente que no basta con adquirir conocimientos y que, en definitiva, el sistema debe aspirar al desarrollo de la máxima excelencia de cada uno de los alumnos, cualquiera que sea su capacidad, de acuerdo a los principios del aprendizaje y los grandes sistemas de calidad. Respecto a la evaluación, hay que destacar la necesidad de estar en sintonía con los objetivos establecidos.
El cuarto apartado se dedica al contexto de la educación en sus tres grandes dimensiones: física, social y familiar. Con relación al contexto físico, se pone de relieve la importancia que puede llegar a tener como condicionante del propio proceso educativo, y los cambios que exige la implantación de los nuevos modelos pedagógicos. En el estudio del contexto social, se hace eco de los cambios producidos en la nueva sociedad de la información y la influencia que puede tener en la escuela la introducción de los nuevos sistemas de enseñanza a distancia y virtual. Por último, se describen algunos de los efectos que pueden desencadenar en la escuela la llamada violencia juvenil, sus antecedentes familiares y la necesidad de coordinar políticas educativas coherentes entre las familias y los centros educativos.
El último apartado se centra en describir, en apretada síntesis, lo que han llegado a ser respecto a la educación las grandes fuentes del conocimiento científico pedagógico: Filosofía, Biología, Psicología, Sociología, Antropología e Historia de la Educación. Se completa el volumen con un glosario de términos que facilita la comprensión de las expresiones técnicas más comunes en el mundo de la educación.
Decíamos que la educación se reduce a cuatro grandes núcleos. En esta Enciclopedia los han descrito una serie de autores de reconocido prestigio, que han puesto, junto a sus conocimientos, una considerable dosis de pasión. Entre sus conocimientos, doce líneas de fuerza para hacer futuro:
- La educación centrada en el alumno.
- Las diferencias personales como ejes vertebradores de la acción educativa.
- La participación activa, estratégica, de los alumnos en todo su proceso de aprendizaje.
- La formación del profesorado, basada en el doble conocimiento científico –específico y pedagógico–, en el carácter y en la solución de problemas escolares.
- La congruencia en el proceso de interacción profesor-alumno.
- La utilización de la tecnología como instrumento cognitivo.
- La clarificación de los objetivos educativos centrados en la excelencia individual.
- La selección adecuada de los contenidos integrados en el diseño curricular.
- Los sistemas de evaluación basados en el desarrollo del alumno.
- La reformulación del contexto físico del aula que rompa la enseñanza frontal y favorezca la interacción educativa.
- La educación en valores para superar la violencia y construir la convivencia escolar.
- La educación intercultural.
En su pasión, la señal inequívoca de que todos ellos están viviendo la experiencia más apasionante posible, la de modelar la
mente humana.
Finalmente, solo nos queda agradecer la colaboración a todas las personas –tanto autores como coordinadores– de la
Universidad Camilo José Cela y de la Institución Educativa SEK que han intervenido en la redacción de la Enciclopedia. Asimismo, manifestamos nuestra gratitud a la editorial Espasa Calpe, por su inestimable orientación y apoyo a la hora de publicar y divulgar una obra cuyo eje principal es la persona: el aprendizaje, la cultura y la formación como ser humano.
–Felipe Segovia Olmo, rector de la Universidad Camilo José Cela.

